martes, 15 de abril de 2014

Ojitos de mes de Abril

Te cuento que la vida ha andado bien, que ya no me viene el mal humor. Que aún veo hombres similares a ti en la calle y volteó la mirada con la esperanza que seas tú. Que a diario me pregunto qué estarás pensando de mis actos. Que no he visto otros ojos azules más bellos que los tuyos. Aprovecho de contarte que he conocidos muchos chicos, aquellos de los cuales me advertiste, muchos chicos, pero ningún hombre, así como el que eras tú. Admito que después de cada oración con Dios, le pido que te de un abrazo de mi parte, y le digo “Ah, y dile que lo amo”. Que he seguido todos tus consejos, y memorizado todos tus valores. Que ahora todo está bien. ¿Lo puedes creer? Después de tantos años. ¿Recuerdas que nunca nos rendimos? Aún te recuerdo a ti hablando con mi abuela; diciéndole “Tranquila viejita, vamos a salir de esta”. Y así fue… que historia la nuestra ¿verdad? Supongo – más bien estoy segura- que estás observándonos y viviendo la tranquilidad con nosotros. Aún me acuerdo cuando me decías “Hija, la humildad vale oro”. O cuando me decías a mí y a mis tías “trabajen por lo suyo, que nadie les regale nada”. Aún recuerdo tu risa, más bien esos ataques de risa, ahora creo que entiendo por qué soy tan risueña. Admito que se me hace difícil expresarme en estos momentos, que los recuerdos borran mis palabras. Hay tantas cosas que quisiera decir, tantos momentos que quisiera poder revivir. Espérame allá, donde estés, que sé que es el mejor lugar, por qué así te lo mereces. Espérame que allí voy, ten  paciencia, que viviré la vida bien vivida en tu honor.  No me rendiré, no desistiré aunque me falten las fuerzas, aunque me fallen mil veces, aunque me caiga una y otra vez, aunque tenga que volver al inicio… por qué viviré una vida digna de contar, digna de ser plasmada en una película o en un libro, así como la tuya. Solo dame las fuerzas para volar tan alto como tu. Gracias por mirar por el bien de los demás, por siempre tener palabras de bondad, por haber sido mi papá. Bendita y afortunada soy de haberte tenido a ti como ejemplo a seguir, de haber tenido tu vida como libro instructivo. Gracias por demostrarme que todo es posible en esta vida.  Espérame en un mes de Abril...

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