Tenía en sus palabras un indicio de odio y dolor, la pureza y luz de su juventud se veía enceguecida, sus rimas parecían ser interpretabas por una joven mujer que ya lo había vivido todo, ensuciada por los encantos de lo terrenal, en su mirada alojaba la bohemia, pero aún así en su mente había un mundo de fantasía, de colores y figuras, tenía la inocencia a su poder, y la fe de que algún día despertaría de esa pesadilla que la tenía encarcelada en la cotidianidad y que por fin iba a saborear lo inexistente.

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