Cada uno se suicida como quiere. Unos recordando el primer amor hasta el último de sus días, otros dejando ir al amor de su vida. Por otro lado están esos idiotas que se matan lentamente, esos que se enamoran como locos, como tontos, como si el amor fuera el aire que respiran, como si fuera el agua que beben para vivir, como si fuera lo único que les mantiene bien... pero a quien le miento, si soy la idiota mayor, bebiendo, respirando y existiendo de un hombre que no me pertenece.
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