"Ahí estaba yo, tan llena de canciones y emociones, y en la otra esquina estabas tú tan frío y distraído. Supe desde primer instante que no sería fácil, claro que no, habiendo una inmensa pared de inseguridades y miedos entre nosotros. Nadie se enamoraría de la inseguridad, de la vulnerabilidad. Ella era tan fácil de acomodarse a tus gustos y en tus necesidades, era la mujer de tus sueños. Y por otro lado estaba yo con una que otra carta vieja en el bolsillo, con unas cuantas canciones melancólicas, con la vida en mis manos, con la cabeza en las nubes, con el corazón en la garganta, con el alma media rota. Bueno supongo que mi vida es arte, algo así como inexplicable, única quizás, bizarra tal vez, diferente me han dicho. ¿La mayoría teme a lo diferente, no es verdad?, ¿Como alguien no temería enamorarse de mi?. Soy como tu éxtasis y como tu peor pesadilla. Debo admitir que te quiero, así como se quiere a la vida, a pesar de todo, sin peros, con miedo y pasión. No, no es amor, sepa Dios que será. Pero amor no es. No podría enamorarme de alguien como tú, y creo que te lo dije en aquel bus, que no podría enamorarme de alguien que no sepa amar. Pero bueno, creo que el primer día que te conocí te dije que sabía mentirme muy bien. Ojalá no me creas, ojalá veas en mis ojos la contradicción de mis palabras, la razón de esta poesía. Nadie se convierte en poeta porque sí. Nadie enloquece si no fuese por amor. Estúpido e incomparable amor haz convertido de esta persona un poeta más, un adicto a las rimas de amor."

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